-“¡Silencio!- Gritó el Cuerpo cuando el juicio comenzó, con una voz tan fuerte que pareció que las paredes del lugar se estremecían- ¡Silencio y atención!, hoy estamos aquí reunidos porque se ha cometido un gran crimen, el Corazón aquí presente es acusado de haberse enamorado, cosa que esta completamente prohibida en este lugar, Corazón ¿Cómo se declara?- Volvió la cabeza hacia el Corazón, lo miró o al menos eso parecía ya que las cuencas donde deberían estar los ojos estaban vacías y si lo mirabas sabías que su mirada estaba dirigida hacía tí, era una sensación tan extraña que intimidaba.
Culpable- respondió el Corazón sin titubear.
Todo el Cuerpo se estremeció- ¿¡Cómo te atreves a decirlo sin una pizca de pena, con todo lo que has ocasionado!? El Cerebro, aquí presente ha perdido por completo el control, el Estómago se queja de cosquilleos extraños, las Manos se quejan de sudoración extrema y las Piernas, las pobres Piernas se quejan de temblor excesivo y eso sin mencionar a los demás que hoy están aquí.
El Corazón pensó un momento y con voz fuerte, clara, pero sobretodo hermosa e imponente respondió- Hace algún tiempo yo era lo menos importante Señor Cuerpo, las Piernas caminaban como siempre, las Manos sostenían los objetos como siempre, el Estómago digería como siempre y el Cerebro, el bendito Cerebro razonaba como siempre, mi voz era opaca, chillona, imposible de entender. La Razón nunca me dejaba participar, siempre me callaba, decía que era un inútil y que no debería existir, alguna vez el Estómago me preguntó ¿Quién era yo y para que servía? Fue en ese momento, esa pregunta, ese instante en que decidí que era suficiente. Me había cansado y era momento de que todos supieran quien era, quien soy yo, alguna vez poderoso cuando era pequeño y en esos momentos débil y me sentía viejo.
Lo recuerdo bien, era verano observé el amanecer y entré en acción. Todo comenzó con el Estómago, fácil de dominar, reaccionó al instante casi sin saber que el que ocasionaba todo eso, era yo, el insignificante Corazón. Después siguieron las Manos, tan distraídas, tan absortas en lo que hacen, ya que ninguna de las dos sabe lo que hace la otra, empezaron a tener problemas para sostener lo que el Cerebro les ordenaba y hacer su trabajo, así ya tenía controlado dos partes casi insignificantes, pero ya las tenía y mi voz había empezado a oírse. Me comenzaron a perseguir, todos, el Cerebro estaba preocupado, se preguntaba ¿cómo había sido posible que hubiera perdido el control total de dos lugares que estaban bajo su mando hacía algunos días atrás? Mientras el Cerebro consultaba al Señor Cuerpo, seguí lentamente con las Piernas, fueron un trabajo difícil, pero lo conseguí, ahora cuando yo lo decía, el Estómago cosquilleaba, algo así como mariposas; me imagino que alguna vez se percató de esa sensación Señor Cuerpo; las Manos sudaban y las Piernas temblaban.
Pero faltaba lo más importante, el Cerebro, la maldita Razón, tardé algún tiempo, de hecho algunas veces casi, casi me di por vencido, pero había algo que no me dejaba retroceder, creo que más que nada era Orgullo, así que poco a poco, fui infectándolo y ahora, heme aquí frente a usted. Sólo que ahora hay algo diferente en mí, y aprovechando que ya tengo la atención de todos mi voz vuelve, me siento rejuvenecido y tengo el poder, y su Señoría, permítame decirle que usted incluso ya está bajo mi poder.
El Cuerpo tembló, un escalofrío le recorrió, abrió esos ojos vacíos como si fuera a explotar de ira, bajó rápidamente las escaleras y estuvo de frente al Corazón, de repente su piel se volvió pálida y comenzó a caer y antes de que cayera rendido ante el poder tan sorprendente del Corazón, aquella cosa que hizo que todos y cada uno de los arrogantes que no le habían prestado atención cayeran, preguntó ya casi sin voz- ¿Cómo lo lograste?¿cómo conseguiste dominarnos a todos sin que nos diéramos cuenta de ello y en tan poco tiempo?- Su voz apenas fue audible cuando acabó la pregunta.
El Corazón con una irónica sonrisa miro al Cuerpo que sucumbía ante Él y dijo- Si me hubieran prestado atención desde el principio hubieran sabido librarse de mi poder, pero por orgullo, temor, por andar con prisas no lo notaron y en un momento en que tú Cuerpo tomaste un descanso, aproveché para tomar control total del Cerebro, el secreto es simple, una palabra, un sólo nombre… nos enamoramos, y yo fui el que ocasionó todo, ese es mi virus, mi horrorosa infección… ahora Queremos, y para que yo pierda de nuevo el control… pierda de nuevo la voz… falta mucho… ahora sólo nos queda disfrutar… sin miedo…sólo disfrutar…- El Corazón bajó del lugar en el que estaba, lentamente, sin prisas y con una sonrisa que parecía casi una mueca, miró a su alrededor y se sintió Poderoso, pasó entre todos y nadie le hizo nada, salió del cuarto y tomó su antiguo lugar, ahora Él era el que mandaba, sonrío para sí mismo y dijo- ¡El Juicio al Corazón ha terminado! El veredicto…- El Corazón sólo rió- Ahora, a disfrutarlo-…”
Atte
Dany M.
Nunca sabes lo que vendrá, hasta que lo tienes frente a ti y aún así a veces seguimos ciegos...